En esta rama jurisdiccional se asientan numerosas especialidades del Derecho, dentro de las cuales se dirimen problemas sociales que hoy en día generan desgraciadamente una gran litigiosidad y que con frecuencia obligan a un doble tratamiento penal y civil, como es el caso de los conflictos familiares o el de la frustración de los derechos de crédito.
El elemento transfronterizo, en las relaciones de familia y asuntos hereditarios o patrimoniales, suponen una agravación de la dificultad en su tratamiento jurídico, que también se afronta con éxito, merced a las múltiples aptitudes de los distintos colaboradores de este despacho profesional.
Por otra parte, tras la caída del boom inmobiliario, se ha desatado una pléyade de reclamaciones amparadas bajo el paraguas de las decisiones jurisprudenciales europeas, a consecuencia de contratos, notariales o no, que seguramente nunca debieron haberse firmado.
En la mayoría de estos casos, citados tan solo a modo de ejemplo, se olvida con frecuencia la utilísima intervención del Abogado en un estadio preventivo donde, adelantándose a los previsibles problemas, el coste del asesoramiento se rentabiliza con la evitación de los mismos o de la agravación de los ya existentes.
La experiencia profesional posibilita igualmente una elevada capacidad negociadora y de reparación del daño o perjuicio irrogado, evitando todo litigio temerario, a la vez que permite una pronta satisfacción o reparación al perjudicado.
